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domingo, 22 de septiembre de 2013

sorpresas y pulpos

Resulta que abres un día el periódico por la sección más amena, las necrológicas, si, porque todo lo demás es una mierda y al menos esa gente que ha pasado a mejor vida ya está descansando en paz, que bastante regulero está ya el mundo... ¡¡Y te sale un pulpo!! Oye, qué cosas, un pulpo dibujao con una pintureta de madera color negro y acuarelable que te ha regalado un buen mozo, limpio y escoscao, un poquico de tinta blanca, que es una cosa maravillosa y un inventazo que he sacado de la tienda, también maravillosa de los chicos de Lebrílope donde sólo surten mandanga de la buena para que nosotros, dibujantes y tunantes de la ilustración dejemos volar nuestra imaginación y todo ello regado con un poquico de aburrimiento dominguero en el que te pones a manchar y a garabatear, con la lengua fuera, gruñendo porque has vuelto a meter el pelo en el cuenco de agua de las acuarelas y te estás poniendo hasta arriba de manchas de pintura, que si te viera tu madre por un agujero estaría rumiando porque no te has puesto ropa vieja para mancharla y estás dejándolo todo como un Picasso cabreado... Esos domingos, en los que abres un periódico y ¡Pumba!, toma un pulpo, que iba a ser para recortarlo y pegarlo en otra ilustración pero te ha quedado tan bonico que mejor lo calcas, haces otro y ya este lo guardas para enseñarlo por el blog, para un día que dibujas y sale algo medio bien no es cuestión de joder la buena racha.




jueves, 2 de mayo de 2013

cuaderneando siempre

Más cuaderno. Los proyectos que estoy haciendo en el estudio tendrán que esperar a ser revelados.


Demasiadas horas esperando en la salita del dentista... 


El nuevo fichaje, la colegona Esther, siendo retratada en un descanso festivalero. 


Yo pretendo hacer bichos malignos, seres que den cosica y todo lo que consigo es que parezcan villanos de Sailor Moon. 

sábado, 16 de octubre de 2010

Baudelerizada me hallo




Como los ángeles, con ojo furtivo,
Yo volveré a tu alcoba
Y hasta ti me deslizaré sin ruido
Entre las sombras de la noche;

Y te daré, mi morena,
Besos fríos como la luna
Y caricias de serpiente
Alrededor de una fosa rampante.

Cuando llegue la mañana lívida,
Tú encontrarás mi lugar vacío,
En el que hasta en la noche hará frío.

Como otros para la ternura,
Sobre tu vida y sobre tu juventud,
Yo, yo quiero reinar por el terror.

Traducción de Eduardo Marquina, 1905

El espectro
de Charles Baudelaire